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5 cosas que aprendí en mi estadía en Varanasi

5 cosas que aprendí en mi estadía en Varanasi



Viajar no es llenar un pasaporte de sellos, es llenar el alma de experiencias sagradas.


En Vive Vibra Viaja creemos que cada viaje debe vivirse como un acto de transformación, un encuentro con lo divino, con la Tierra y con nuestra propia verdad.

Por eso, para mí viajar es un estado de conciencia sagrada.

No importa el destino: lo esencial es la forma en que decidimos habitarlo, escucharlo y dejarnos transformar por él.


En el tiempo del Kumbh Mela, la gran fiesta sagrada de la India, el universo me concedió la gracia de estar en Varanasi, también llamada Kashi, la ciudad más antigua del mundo habitada sin interrupción.


Nada te prepara para Varanasi.

Es caótica, espiritual, desbordante, desconcertante.

Es un espejo donde la vida y la muerte coexisten en cada esquina, y eso desafía todos nuestros moldes occidentales.


En el Ganges, vi mujeres vestidas de rojo haciendo ofrendas al amanecer, peregrinos bañándose para purificar sus karmas, y cremaciones que arden día y noche en los ghats.

En otro lugar esto podría ser un choque cultural, en Varanasi es la danza sagrada de la vida.


Como viajera mindful, entendí que no iba a mirar Varanasi desde afuera: iba a dejar que Varanasi me mirara a mí.

Y estas son las 5 cosas que esta ciudad me enseñó:


1. La impermanencia es belleza


En Occidente evitamos hablar de la muerte.

En Varanasi, la muerte es parte del paisaje.

Las cremaciones en los ghats no son morbosas: son un recordatorio de que la vida es sagrada porque es finita.


2. El silencio está dentro, no fuera


En medio del ruido de bocinas, rituales y multitudes, descubrí que la verdadera paz no depende del contexto.

La aprendí en mi respiración, en cada instante donde podía volver a mí.


3. La fe mueve universos


El Kumbh Mela reúne millones de peregrinos, todos impulsados por la fe.

Esa fuerza colectiva genera una vibración única: entendí que la fe no es creencia, es energía que transforma la realidad.


4. La belleza está en lo imperfecto


Calles polvorientas, templos gastados, colores que no combinan… y sin embargo, todo vibra con una belleza que no necesita filtros.

Varanasi me enseñó que lo auténtico siempre será más poderoso que lo “perfecto”.


5. Viajar mindful es rendirse al misterio


No podés controlar Varanasi.

Podés dejarte guiar, dejar que el río y sus rituales te marquen el ritmo.

Ahí descubrí que viajar mindful no es planear todo, sino entregarse al misterio con confianza.


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📍 Dónde queda Varanasi y cómo llegar


Varanasi está en el estado de Uttar Pradesh, al norte de la India, a orillas del sagrado río Ganges.

✈️ Cómo llegar: desde Delhi hay vuelos diarios directos (1h30 aprox.).

También podés llegar en tren nocturno (unas 12 horas) o en autobús, aunque recomiendo el avión por comodidad.


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🛏️ El mejor hotel mindful

Te recomiendo Brijrama Palace, un antiguo palacio del siglo XVIII convertido en hotel frente al Ganges. Más que hospedaje, es una experiencia cultural: rituales de bienvenida, vistas al río y un ambiente que honra la espiritualidad de la ciudad.



Varanasi me enseñó que viajar no es escapar de tu vida, es encontrarla en cada rincón del mundo.

No vine a “entender” Varanasi, vine a dejar que ella me enseñe lo que necesitaba recordar:

✨ Que la vida es sagrada, imperfecta y misteriosa.


💌 Ahora quiero preguntarte a vos:

👉 ¿Qué ciudad del mundo sentís que podría transformarte desde adentro?


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